

Historia
Fundada en 1975 en la Aldea El Durazno, nuestra finca ha sido un proyecto de vida familiar que encontró su verdadera vocación en 2016. Bajo la administración de Eduardo Mejía, iniciamos una transformación radica, enfocándonos en el café de especialidad. Debido a nuestra ardua labor y dedicación, hemos logrado obtener calificaciones de café de especialidad.

Hoy nuestra finca es un ecosistema ubicado entre 1350 y 1450 metros sobre el nivel del mar. Es en esta altura privilegiada donde cultivamos variedades de perfil único como Geisha, Parainema, Lempira, Catuai y Obatá, asegurando que cada cosecha sea un reflejo de nuestra pasión por el origen.

Excelencia
La excelencia de Rosso Café no nace en el laboratorio, sino en el campo. Nuestra finca es el motor de 20 familias locales cuya labor experta y dedicación diaria son uno de los pilares fundamentales de nuestra cosecha. Honramos la tierra y el trabajo de quienes la cuidan, porque detrás de cada taza, hay una comunidad comprometida con la perfección



Honramos la tierra y el trabajo de quienes la cuidan, porque detrás de cada taza, hay una comunidad comprometida con la perfección


